Punto de Encuentro

La pandemia en el Perú. Biopolítica y gubernamentalidad

La pandemia en el Perú constituyó la operacionalización de las categorías biopolítica y gubernamentalidad. Juan Arroyo Laguna ha publicado “La pandemia en el Perú” (Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2025). Este libro constituye un estudio necesario para comprender la gestión del covid 19 en nuestro país. Desde la perspectiva de Michel Foucault, la obra puede ser interpretada como una manifestación concreta de las dinámicas de la biopolítica y la gubernamentalidad modernas, en las que el Estado asume la administración de la vida, la salud y la muerte de la población, a través de dispositivos de poder y saber. Foucault define la biopolítica como una forma de ejercicio del poder que, a partir del siglo XVIII, se orienta a la regulación de los procesos biológicos de las poblaciones: la morbilidad, la mortalidad, la higiene y la seguridad sanitaria. En este sentido, el análisis de Arroyo Laguna evidencia cómo la pandemia activó un conjunto de mecanismos estatales destinados a “hacer vivir”: cuarentenas obligatorias, toques de queda, vigilancia epidemiológica, protocolos sanitarios y campañas discursivas centradas en la responsabilidad individual. Estas estrategias revelan la centralidad del biopoder en la gestión de la crisis, aunque también ponen de manifiesto sus límites estructurales. Asimismo, Foucault define la gubernamentalidad como el conjunto de racionalidades, técnicas y saberes mediante los cuales se orienta la conducta de los individuos y colectivos.
Arroyo Laguna expone las tensiones entre las políticas sanitarias y la realidad socioeconómica del país. Desde una lectura foucaultiana, estas tensiones muestran que la biopolítica opera sobre una población concebida de manera abstracta y homogénea, sin considerar las profundas desigualdades que la atraviesan. Arroyo Laguna demuestra que las medidas de confinamiento, diseñadas bajo supuestos de formalidad laboral y acceso a servicios básicos, resultaron inviables para amplios sectores de la población que dependen de la economía informal. En consecuencia, el biopoder produjo efectos diferenciales: mientras algunos cuerpos pudieron ser protegidos, otros quedaron expuestos al contagio y a la muerte. Asimismo, Arroyo Laguna describe cómo el discurso científico y técnico adquirió un rol legitimador central en la toma de decisiones públicas, sustentado en estadísticas, proyecciones epidemiológicas y recomendaciones de expertos. No obstante, esta racionalidad gubernamental se vio debilitada por la fragilidad institucional del sistema de salud, la descoordinación estatal y la pérdida de legitimidad política derivada de escándalos de corrupción.
Desde las perspectivas de Foucault y, por supuesto, de Arroyo Laguna, puede ensayarse la idea de que la gestión de recursos críticos como el oxígeno medicinal, las camas UCI y las vacunas puede interpretarse como un proceso de jerarquización de la vida. Foucaultianamente, esta selección implícita de vidas a proteger remite al problema del racismo de Estado, entendido no en un sentido biológico estricto, sino como la capacidad del poder para establecer diferencias entre vidas que deben ser preservadas y vidas que pueden ser expuestas al riesgo. Es que, una lectura foucaultiana de La pandemia en el Perú permite comprender la crisis sanitaria no solo como un problema coyuntural de gestión pública, sino como una expresión de los límites del biopoder en una sociedad estructuralmente desigual. Volvamos al libro de Juan Arroyo Laguna: En verdad, esta obra constituye un aporte importante, fundamental, para entender las formas contemporáneas de gobierno de la salud, y para repensar la relación entre Estado, población y vida en el Perú.

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