Lima, nuestra querida capital, entra a una etapa de cambio de administración en los próximos meses, con la elección de nuevas autoridades. Sin embargo, dentro de esta nueva campaña podríamos quizá hacer un análisis de diferentes aspectos de lo que es Lima y lo que necesita Lima. Para los siguientes años, lo peculiar es que en muchos “partidos políticos”, se lograron hacer elecciones primarias a través de la modificación de la Ley N° 28094, la Ley de Organizaciones Políticas, para promover la participación política y la “democracia en las organizaciones políticas”, la cual dejó como ganadores a muchos candidatos que van por tercera o cuarta relección. Si bien es un derecho fundamental participar en política, no consideró que sea necesario abusar de ello. La experiencia es buena mientras sea para mejorar una gestión, pero no para colocarse en el poder de manera intermitente. Quizá este sea uno de los principales problemas en los que los nuevos “cuadros” políticos no tengan oportunidad de postular y dirigir liderazgos que desde hace rato se necesitan.
La política peruana y en sí la representación en los gobiernos locales y regionales necesitan despersonalizarse. Si bien las populares “elecciones primarias” eran una fórmula para evitar esta despersonalización y generar nuevos liderazgos, en la práctica no se cumplen, por lo que se necesita una reforma urgente en la cual también estén incluidos los sistemas de partidos políticos y los órganos electorales.
No puede ser nuestro sistema de representación ciudadana un carrusel, donde suben y bajan en el momento que les plazca. Esto se está dando, copando candidaturas por puro antojo, con gestiones anteriores mediocres, lo cual ha significado para los limeños un atraso como ciudad. Este no es un problema de hoy, sino que considero que esta es una crisis que se ha ido formando y que también debilitó las instituciones de forma total.
Ahora quiero tocar más a profundidad el tema. Es lógico que muchos de los candidatos actuales vengan de gestiones municipales distritales poco exitosas, como es el caso del último alcalde. Y es que otro de los males que tenemos es el transfuguismo político desfachatado. Un candidato actualmente carece de formación política, algo que es muy importante, ya que un técnico puede tener competencias claves para la administración del aparato estatal desde un enfoque de gestión, pero eso no garantiza que pueda ser un líder en la cabeza de una ciudad como Lima. Los limeños debemos tomar conciencia de esto, más en estas elecciones en que se ven candidatos que están repitiendo el plato como una “tinka”, creyendo que a la tercera o cuarta podría ser la vencida. Algunos seguramente han tenido gestiones aceptables en sus distritos, o solo están buscando a través del sentido común ganar emocionalmente al elector abrumado con los tantos males ya crónicos en Lima, como la corrupción, la inseguridad ciudadana, el caos de transporte y la informalidad, entre otros. En ese contexto este tipo de gestores hacen creer que tienen alguna especie de llave mágica para acabar con estos problemas.
Además del liderazgo que debemos buscar en el próximo alcalde de Lima, hay pensar en hacer reformas más estructurales. Lima tiene 42 distritos y cada candidatura se presenta con un grupo de políticos locales, llamados regidores, que forman un concejo que gobierna o fiscaliza una pequeña asamblea que “representa a la población limeña” en este caso, con 39 regidores. Quizá este sería uno de los cambios también que tendría que hacerse, y es que ya se debería plantear la representación por una especie de “distrito electoral local”. Actualmente hay una propuesta para dividir a Lima en “5 Lima”, pues este proyecto debería aplicarse para tener representantes en el concejo regional a través de los regidores, políticamente hablando. Además, deberán cumplir con las funciones establecidas en la Ley Orgánica de Municipalidades, la Ley N.º 27972. Necesitamos que los regidores también puedan tener semanas de representación, donde se puedan tomar las propuestas a través de las juntas vecinales, y de esta forma poder llevar a cabo una nueva forma de representación ciudadana.
Necesitamos más acción para Lima y planes aterrizados que permitan a la ciudad sentir un verdadero progreso. Necesitamos la presencia de las autoridades municipales en cada lugar y no solo para las fotos. Por esta razón se deben dar estas reformas y crear una nueva representación de los vecinos para mejorar la calidad de vida de la ciudad.
No podemos seguir escuchando propuestas gaseosas, que no hacen más que alargar los problemas. La falta de empatía de las autoridades consume cada una de las esperanzas de los vecinos. Necesitamos promover políticas públicas que realmente resuelvan problemas y no creen más problemas. Necesitamos una Lima con espacios en el cual nuestros hijos puedan soñar con una ciudad moderna, que respeten los valores, que alberguen a todas las sangres, que no discriminen, que podría ser considerada una de las mejores ciudades cosmopolitas de nuestra región por sus características, pero sobre todo que todos los limeños sintamos que tenemos responsabilidad para con nuestra ciudad. Este es el momento para que Lima tenga nuevos liderazgos frescos, con una visión de ciudad, y no líderes anacrónicos que solo quieren el poder por apetitos personales. Hoy tenemos esa gran oportunidad de nuevos liderazgos que representen nuestros intereses, ya que no se trata de quién tiene las mejores propuestas, sino quién tiene las propuestas que estén mejor alineadas a lo que queremos para nuestra ciudad. Espero que este ensayo de propuestas sirva para que nuestra ciudad empiece ese cambio que todos anhelamos.